La deshumanización de los afectos en la cultura contemporánea
Afectos sin arraigo en una cultura de consumo emocional Hay algo que ocurre con cierta frecuencia en la vida cotidiana y que, sin embargo, rara vez recibe el nombre que merece. Una conversación que comienza con intensidad y se apaga sin explicación. Una presencia que se retira en silencio, como si el vínculo nunca hubiera existido. Una despedida que no llega a pronunciarse porque nadie, en rigor, asume que hay algo que cerrar. En la cultura contemporánea, los afectos han dejado de ser vínculos para convertirse en objetos de consumo. Lo que antes implicaba tiempo, proceso y compromiso, hoy se evalúa en función de su utilidad inmediata y se descarta cuando deja de satisfacer. No se trata de un cambio superficial en las costumbres relacionales, sino de una mutación profunda en la manera en que los seres humanos se vinculan entre sí. La lógica del descarte —históricamente aplicada a cuerpos improductivos o vidas marginadas— ha colonizado también el territorio de lo afectivo. Fluir hacia ni...




.jpg)




