El Amor en la Era Digital: Entre la Conexión Superficial y la Búsqueda del Verdadero Significado
El amor en tiempos digitales ha propiciado la cúspide de la estupidez humana en estos últimos tiempos
"El amor es un grave trastorno mental" - Sócrates. En nuestra búsqueda desesperada por conexiones digitales, nos olvidamos de la esencia misma del amor: la conexión profunda entre dos seres humanos.
Ocho de cada diez personas dependen de esos sonidos sublimes que llenan el ego. Vibraciones esperadas que retocan los deseos de ser amados, resumidos en una notificación móvil.
Las aplicaciones de citas nos recuerdan lo solos que estamos y lo lejos que se ven nuestras relaciones afectivas. Se diseñan campañas basadas en el producto que somos nosotros, Tinder es el mayor exponente de ello. Somos la generación que dejó de amar por miedo. Ese miedo que las apps refuerzan cada vez que alguien bloquea nuestro perfil o nos dice que no somos a su gusto.
Nos sometemos a gimnasios durante horas y buscamos cambiar nuestro estilo disfrazando la falta de amor propio. Gastamos en prendas para encajar en una bonita foto de perfil y atraer candidatos con "intereses comunes". La era digital nos ha impulsado a cuidar nuestro cuerpo, pero nada de ello forma parte del verdadero significado de amar.
La Superficialidad del Amor en la Era Digital
El amor se ha vuelto vulnerable, cursi, estúpido y egocéntrico en la sociedad de hoy. Buscamos encuentros fugaces y relaciones que duran lo mismo. Le echamos la culpa a todo, pero no asumimos nuestra responsabilidad por decidir desde las apariencias servidas en un clic.
Nos vendieron la manzana de buen color, nos enamoramos de su textura, pero rechazamos su sabor.
Caminamos nuestros días en un vicio, intentando encontrar oro, pero cuando lo encontramos, tenemos miedo. El ciclo vuelve a dominarnos. La droga principal de estos tiempos nos inculcó que no hay tiempo para amar. "Sigue matcheando y encontrarás algo mejor".
Amar en tiempos digitales es la peligrosidad de los valores humanos en extinción. Nos estamos autodestruyendo intentando ser quienes no somos para atraer a los mejores candidatos que nos hagan sentir alguien.
En palabras de Friedrich Nietzsche, "no hay amor más sincero que el que sentimos hacia nosotros mismos". Pero el amor propio no puede sustituir la verdadera conexión con los demás.
El amor está en esos lugares donde no nos atrevemos a ir, porque la comodidad de estar sobre el sillón haciendo match es menos costoso. El amor está en esas charlas cara a cara que tenemos miedo de tener. Está en nuestras valías guardadas por temor a ser diferentes.
En palabras de Martin Heidegger, "el amor es la posibilidad más extrema y auténtica de ser humano". En un mundo dominado por la tecnología y la superficialidad, recordemos que el amor verdadero requiere compromiso, vulnerabilidad y una conexión real con el otro.
La era digital ha transformado el amor en una transacción superficial y egocéntrica. Para redescubrir su significado auténtico, es esencial enfrentar nuestros miedos, abandonar la comodidad de las pantallas y atrevernos a conectar de manera real y profunda. Solo así podremos superar la decadencia emocional de estos tiempos y encontrar el afecto genuino que cada uno anhela.




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