La Salud Mental en ámbitos laborales - Un Desafío de Nuestros Tiempos

Nota de opinión

Tras el dilema de una pandemia global, la salud mental es cada vez más una patología palpable

La reapertura de oficinas bajo un esquema de trabajo híbrido arroja luz sobre la falta de conciencia por parte de los empleadores respecto a la salud integral de sus trabajadores. Este tema no se limita solo a la salud física, sino que abarca la cada vez más reconocida salud mental.

Las estadísticas son reveladoras: cerca del 15 por ciento de los trabajadores a nivel mundial padecen trastornos mentales, una cifra que ha experimentado un aumento vertiginoso en los últimos tres años, según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud.

Sorprendentemente, Argentina se posiciona como uno de los países con el déficit más marcado en salud mental laboral a nivel mundial. A pesar de la existencia de la Ley Integral de Salud Mental 26657, regulada por el Ministerio de Salud de la Nación, aún persisten notables carencias en este ámbito.

Si bien muchos empleadores se esfuerzan por proporcionar beneficios que, desde una perspectiva empresarial, intentan mitigar los efectos de las patologías mentales, queda un largo camino por recorrer para abordar la creciente prevalencia del síndrome de burnout.

En el marco de la Cumbre Internacional de Salud Mental, realizada en nuestro país hace un año, se planteó la necesidad de forjar una sociedad laboral justa y equitativa, donde la salud y el bienestar sean pilares fundamentales en todas sus dimensiones. Este enfoque apunta a revalorizar la importancia de la salud en su totalidad.

Es esencial considerar varios aspectos en los entornos laborales con miras a la transformación:

1. Cambio de perspectiva: Es imperativo que la rutina laboral sea interpretada como un hábito de vida saludable. Esto implica fomentar la comunicación y brindar oportunidades para el desarrollo integral de los empleados.

2. Restauración de la humanidad: Reconectar a cada individuo con su sentido de humanidad y pertenencia social es esencial para asegurar una reinserción segura y fortalecer sus valores y habilidades, tanto en el ámbito público como privado.

3. Igualdad en el desarrollo: Promover un ambiente donde el desarrollo profesional no se vea afectado por diferencias en pensamiento, política, religión o estilo de vida. La equidad debe ser la norma.

4. Apoyo continuo: Proporcionar acompañamiento para agregar valor, sentido y afirmación en los procesos de salud mental es crucial. 

"El trabajo es aquello que le aporta sentido a la calidad humana de cada ser". - Francisco I - Líder de la Iglesia Católica.

No podemos permitir que la noción de que la salud es un asunto personal prevalezca. Somos colectivamente responsables de la salud de nuestros semejantes. La atención a la salud no debe ser vista como un capricho, sino como un derecho necesario para preservar la dignidad humana y garantizar una vida plena.

En este sentido, es nuestra responsabilidad social pero también la de aquellos empresarios, impulsar cambios significativos en los espacios laborales, allanando el camino hacia una sociedad donde la salud mental sea una prioridad innegable.

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